Doña Leonor de Toledo, una joven española que se hizo con el respeto de la corte de los Medicis.
Por su parte, su esposo, Cosme I de Medicis era un hombre que no tenía mucho tiempo para prestar a su esposa o familia. Estaba dedicado en cuerpo y alma a sus deberes políticos.
Como madre, Leonor tuvo nueve hijos, destacando dos duques de la Toscana, Francisco I (1541-87) y Fernándo I de Medicis, ex cardenal (1549-1609) y abuela de Maria, futura reina de Francia. Siempre estuvo muy unida a todos sus hijos y como una madre española se concentró en la educación de cada uno de ellos. Desgraciadamente tuvo que ver morir a cuatro hijos suyos; una hija al poco de nacer; y a tres de sus hijos que murieron con menos de veinte años a causa posiblemente, de la malaria en 1562. Antes de morir, y ya enferma, pidió a su esposo que para mejorar su salud la trasladara a la otra orilla del río Arno que era un lugar muy hermoso y tranquilo. Pero primero se murió su hija Lucrecia en abril, luego fue su venerado hijo Juan, arzobispo-cardenal de Pisa en noviembre y finalmente y a escasos días antes de morir ella, su hijo García. Doña Leonor murió de malaria o de tuberculosis- hoy todavía no se sabe a ciencia cierta- el 18 de diciembre de 1562 a la edad de 40 años. Es muy posible que sus restos descansen en San Lorenzo de Florencia- la iglesia de los Medicis-, donde se halla el opulento mausoleo de los Príncipes construido posteriormente en 1604; que fue mandado construir a Matteo Nigetti, la misma basílica donde Miguel Ángel había trabajado antes y diseñado para la familia Medicis. Al morir ella, su marido se volvió a casar aunque siempre se la conoció en Florencia por la “Amada Esposa Leonor de Cosme I de Medicis”.