JAIME IV DE MALLORCA
Una vida sin igual

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Jaime IV de Mallorca perteneció a la dinastía real de Mallorca, una rama menor de la de Aragón. Este rey vivió durante casi cuarenta años una vida sin igual, llena de vivencias y aventuras. Desconocido por el pueblo peninsular y en parte por su propio pueblo, quiero hacer un homenaje a un caballero que decidió dar toda su vida por conseguir recuperar su trono, arrebatado por su tío el rey de Aragón, Pedro IV.Jaime de Mallorca y de Aragón, nace en Perpiñán (al sur de la actual Francia y por entonces capital continental del Reino de Mallorca) el 24 de agosto de 1338. Fue hijo de Jaime III de Mallorca y de la Infanta Doña Constanza de Aragón- hermana del Pedro IV. Por el momento se le reconocen dos hermanas, la Infanta doña Isabel (Isabel I de Mallorca) y la Infanta doña Esclaramonda que falleció a los dos años de edad. Su infancia pasó por momentos muy críticos y difíciles sobre todo cuando su padre fue enviado al exilio por orden de su tío Pedro, arrebatándole cualquier derecho dinástico a la muerte de su padre en la Batalla de Llucmajor (Mallorca) el 25 de octubre de 1549. Por aquel entonces, Jaime contaba con once años de edad y ya había vivido su primera batalla, por que participó en ella. Vió como su tío degolló a su padre en el altercado. Marcado por aquel suceso y viendo impasible que el reino de su padre – por el que había luchado hasta la muerte- se quedaba bajo el poder de Aragón, que era su enemigo. Atrapado por las tropas del monarca aragonés, fue encarcelado, primero en Mallorca y después en Valencia y en Cataluña. Desde 1349 hasta 1362, Jaime estuvo retenido en contra de su voluntad. Su tío le prohibió cualquier comunicación con personas ajenas al reino de Aragón y estuvo encarcelado dentro de una jaula colgada a bastante altura. Apenas recibía visitas y la comida era escasa. Grácias a la ayuda de su carcelero, Jaime pudo huir y marchar hacia sus posesiones al sur de Francia. Es allí donde se entrevista con el Papa Urbano V en su palacio de Aviñón. Posteriormente proseguiría camino hacia Nápoles. En este país mediterráneo, se encontraría con la reina Juana I de Anjou, que con anterioridad, muchos años antes, cuando él era un niño, ayudaría a su padre Jaime III en la recuperación del reino. Por aquel entonces, la reina napolitana estaba viuda, y un nuevo matrimonio seria bastante idóneo. Sus consejeros se reunieron con Jaime y con su pequeño séquito y entablaron un contrato matrimonial entre Mallorca y Nápoles. Juana escribiría al Papa – amigo suyo- suplicándole su aprobación por el nuevo matrimonio. Al principio el Papa no estaba de acuerdo, pero acabó cediendo. En 1363 Juana y Jaime se casaron con toda pompa y el nuevo esposo, recibiría el título de Duque de Calabria ( rey consorte de Nápoles).Al principio, en los primeros años de matrimonio, ambos se llevaban muy bien y era una unión productiva y armonioso, pero con el tiempo, empezarían a aparecer las primeras desavenencias entre ambos. Uno de los motivos que Jaime presentaría ante la reina y la corte era que necesitaba tener una mejor posición política, con más poder y ya harto de ser un mero consorte, deciden de mutuo acuerdo separarse en 1366, tres años de celebrarse los esponsales. Se sabe que nunca llegaron a divorciarse y que ambos se mantuvieron apartados de la vida del otro, sería Juana quien siempre ayudaría a su marido cuando éste lo necesitara.Una vez libre, Jaime viaja hacia sus tierras en Francia, lo único que su tío no pudo arrebatarle. Mantiene el título de Duque de Calabria más otros títulos heredados de su padre. Una vez en Montpellier (Sur de Francia) en el castillo de sus ancestros, empieza a preparar la recuperación del reino mallorquín, con la adquisición de las Baleares que fue incluida a la Corona de Aragón tras la batalla de 1349. La obsesión dinástica en mantener fuera de las manos de Aragón la completa unión de la Corona que heredó de su padre y de su abuelo Jaime II de Mallorca le llevaría hasta la sepultura en 1375.En 1366 el rey de Castilla, Pedro I “El Cruel” pediría al Príncipe Negro y a otros caballeros poderosos su ayuda para luchar en contra de su hermanastro Enrique Trastamara. Jaime deseoso de ganarse un sitio en la história, de ganar fortuna y de búsqueda de alianza con otros grandes señores para realizar su sueño, se encuentra con el Príncipe Negro (Eduardo de Inglaterra, Príncipe de Gales) en Burdeos. En Enero de 1367 seria el padrino bautismal del hijo de Eduardo, el futuro rey Ricardo III de Inglaterra. Una alianza con el príncipe inglés, con algunos señores poderosos de Francia y con la ayuda del Papa, Jaime empezaría a ver crecer su sueño de recuperar las Baleares. Por aquel entonces, Pedro I de Castilla marcharía a Francia al ser proclamado su hermanastro Enrique, rey de Castilla, con el nombre de Enrique I y de ser coronado en Burgos. La reina Juana le enviaría dinero para poder organizar un buen ejército y acompañado del príncipe de Gales y su ejército; el rey castellano y algunos de sus leales caballeros, y con soldados gascones y franceses entraría en la península Ibérica. Pronto Aragón unida al nuevo rey castellano se enfrentarian a Jaime y a los suyos en la batalla de Nájera a mediados de 1367. Cuando la contienda acabó, el rey mallorquín fue hecho prisionero y conducido a Burgos. Al año de sufrir prisión en tierras castellanas, le trasladan a un pueblecito de Valladolid, donde permanecería hasta 1369. Entonces la reina napolitana pidió ayuda al Papa y al rey de Francia. Juana consigue pagar su rescate y su liberación. Solo y después que el príncipe de Gales marchara a Francia, Jaime viaja a Navarra y posteriormente a sus tierras al sur de Francia.Hasta 1371 Jaime IV permanecería en sus posesiones, cuando viajó a Aviñón para visitar al nuevo papa, Gregorio IX. En 1372 su hermana le envía un correo en el que le avisa del fallecimiento de su esposo, el marqués de Montferrato, Juan II Paleólogo, primo del Emperador de Constantinopla. Apenas se sabe si el mallorquín viajó hasta el norte de Italia a los funerales de su cuñado. Una vez, doña Isabel de Mallorca, su hermana, quedara viuda, sería su fiel compañera hasta el fin de sus días. La infanta mallorquina viaja a visitar a su hermano en Montpellier y juntos vuelven a organizar un ejército mayor y preparan “una invasión” a Cataluña. Antes de que esto se cumpliera, Pedro IV de Aragón – alertado ante esto- intentaría invadir el Rossellón. Ambos hermanos pasarán avatares diarios entre Francia y España.En 1374 Jaime viaja a Narbonne y vuelve a organizar otro ejército aún más cuantioso. Su sueño de invadir las tierras de su tío se hace patente. En Enero de 1375 y después de atravesar Aragón se encamina a Soria donde según dicen ya le esperaba su hermana doña Isabel. Con permiso del rey de Castilla, entra en Soria y muere en dicha ciudad. Antes de morir nombra a su hermana heredera de todos sus posesiones y esta asume el título de reina de Mallorca, aunque de forma nominativa y con mucho orgullo. La muerte de Jaime IV de Mallorca es todavía todo un misterio. Cronistas e historiadores no se ponen de acuerdo de cómo murió. Unos dicen que fue envenado de camino a Soria, otros que falleció de sus heridas en esta ciudad. Sabemos que fue enterrado con todos los honores de un rey en el convento – desgraciadamente hoy desaparecido- de San Francisco de Asís. Su hermana Isabel I de Mallorca tuvo que enfrentarse nuevamente a su tío en diversas ocasiones hasta la muerte de éste. El nuevo rey de Aragón no quisó mantener dicha rivalidad y lo dejó pasar. Los hijos de Isabel, habidos con el marqués de Montferrato e incluso el nacido de su segundo matrimonio con el caballero alemán von Reichach, no quisieron seguir con el deseo de luchar por conseguir las Baleares. Isabel nombró a un sobrino, de la casa de Anjou, heredero, pero la cuestión no fue a mayores. Triste y desvalida, la reina mallorquina pide al rey de Francia, un lugar donde poder acabar sus días. No se sabe a ciencia cierta donde murió, solo se sabe que posiblemente acabara su vida en algún convento francés en 1404. Tanto su hermano como ella destinaron su vida a una causa: Devolver la dinastía de Mallorca al lugar que le correspondía por ley y por derecho. Aunque hicieron muchos esfuerzos por ello, ninguno de los dos llegaron a conseguirlo. Las Baleares quedaron bajo el poder de Aragón hasta la unión del archipiélago al nuevo imperio de Carlos V. “ Ningún hombre de honor censurará a quien procure defender su patria, de cualquier manera que la defienda”- Maquiavelo (1469-1527) “El amor a la patria es común a todos los hombres, y el país natal, sea el que fuere, es siempre preferido a los demás” Sécondat (1689-1755)






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