La Unica Atlántida Posible.
Cuestion de Rigor y Sentido Comun...

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Georgeos Diaz

Investigador



La Atlántida entre Iberia y Mauritania.



El Enigma de Gibraltar. Introducción a la Atlantología Científica y a la Atlántida
de Platón.



La Única Ubicación Posible de la Atlántida, según Platón.



Sinceramente, no alcanzo a comprender porqué extraña razón, la mayoría de los
que suelen sentir un interés por la Atlántida, prefieren antes ofrecer más credibilidad
y apoyo divulgativo a cualquier teoría o hipótesis sobre posibles ubicaciones
de la Isla- Península Atlantis, sean las que sean (da igual), antes que aceptar,
simplemente, la única ubicación que refiere Platón y las fuentes primarias
o sea, justo delante de la boca del Estrecho de Gibraltar.



Me pregunto:



1. ¿Porqué mis estudios y mis conclusiones no se aceptan, cuando no son más que
un alegato a tenor de lo que el propio Platón dijo?



2. ¿Qué es lo que realmente impide aceptar el hecho incuestionable de que Platón
sitúa a la Isla Atlantis en un solo punto de nuestro Planeta o sea, frente a
Gibraltar, entre Cádiz y el Atlas?



3. ¿Porqué razón nadie quiere aceptar la única ubicación de la Atlántida que
nos ofrece Platón y los demás autores de la Antigüedad?



4. ¿Porqué razón, si es un francés -como Collina Girard, por ejemplo- quien dice
algo sospechosamente similar a lo que vengo diciendo desde hace ya más de seis
años, entonces sí se le hace caso, aunque lo haga mucho después que yo?
Es obvio que lo único verdaderamente razonable, riguroso y metódico es intentar
primero corroborar los datos ofrecidos por Platón, es decir, primero realizar
estudios arqueológicos y geológicos submarinos y sistemáticos en la zona descrita
por el propio Platón o sea, en el Golfo Atlántico o Golfo de Cádiz, desde
Gibraltar hasta

las Madeiras.



Solamente después de todas estas exploraciones sistemáticas que deberían a su
vez realizarse con amplios recursos (no realizadas jamás hasta la fecha) y de
que estas resultaran estériles o negativas, sería lógico que intentáramos considerar
otras hipótesis sobre otras localizaciones posibles de la isla de Atlantis
en otros

puntos del mundo. Aunque por lógica y sentido común, las hipótesis más coherentes,
y más metódicas serían aquellas que se acercasen más al área descrita por Platón.



La búsqueda científica de la Isla Atlantis tendría entonces que comenzar en semicírculos
concéntricos desde el Estrecho de Gibraltar y en dirección hacia el Atlántico.



Optar por otros métodos e hipótesis para la búsqueda de la Isla ATLANTIS, antes
que descartar primero la ubicación de ATLANTIS ofrecida por los autores originales
de la antigüedad, como Platón, significaría, sencillamente, no hacer el más mínimo
caso a las palabras de Platón,
pero peor aún sería faltar a la más elemental

rigurosidad científica y metódica, y al mismo sentido común. Y esto último, no
sólo sería, sin duda alguna, un insulto a la inteligencia y a la razón sino a
la intuición misma y al conocimiento verdadero.



Es una absoluta falacia decir que cualquier hipótesis sobre la ubicación de Atlantis
es válida o que no debería descartarse ninguna. Es una falacia porque en primer
lugar, la única hipótesis que realmente tendría validez sería aquella que intentara
primero corroborar las propias palabras de Platón. Que quizás por destino
es la que yo defiendo.



Otras hipótesis con derecho a ser consideradas como serias y posibles serían
aquellas que plantearan una ubicación relativamente cercana o colindante a la
que da Platón, pero sobre todo, una vez descartada esta, es decir, una vez que
se haya demostrado, mediante una profunda investigación minuciosa, que la Atlántida
no estuvo en

el área donde Platón la ubica o sea, desde el Estrecho de Gibraltar y hasta
las Islas Madeiras.



Dar credibilidad a otras hipótesis absurdas -por indocumentadas- por no guardar
ni la más mínima relación con la ubicación que da Platón, no es solo faltar a
la más elemental metodología de la investigación sino que es, además, faltar
a la búsqueda sincera de la verdad, esté donde esté, sea cual sea y caiga quien
caiga. Principio este válido

para todos los que buscamos la verdad. Ya seamos esotéristas o científicos
como Usted y como yo.



¡¡Que suerte la de los videntes y esoteristas Madame Blavatsky y Edgar Cayce!!
Que tantos investigadores del Mundo entero dediquen esfuerzos, tiempo y hasta
recursos económicos en intentar demostrar sus profecías, y que ni uno sólo se
muestre interesado en lo mas mínimo en hacer lo mismo en cuanto a teorías (no
profecías) de

considerable rigurosidad, por ejemplo, como la mía, que anuncia con puntos precisos
de localización el posible hallazgo de nada menos que la Acrópolis misma de Atlantis.
Todo ello respaldado (y aunque no suene bien que lo diga yo mismo) por el estudio
más serio, profundo, riguroso
y revelador que jamás se halla hecho respecto a la Isla-Península ATLANTIS y
los textos originales en Griego y Latín de los diálogos del Timaios y el Kritias
de Platón. Aunque sé que muchos de los investigadores y estudiosos de Atlantis
seguirán creyendo todo lo contrario o sea, que los estudios verdaderamente serios
y rigurosos son los basados en las videncias y contactos con espíritus milenarios
de Cayce y de Blavatsky.



¡Que suerte también la del geólogo francés Collina Girard! Al que sólo por ser
francés o por ser miembro de la "Academia de Ciencias Francesas" se le presta
toda la atención y el apoyo publicitario del mundo -incluido los medios de prensa
y portales de internet hispanos que supuestamente estarían enterados de mi autoría
en tales

hipótesis-, aún cuando lo que pregona el Sr. Collina Girard no es más que una
hipótesis sospechosamente muy similar a una de las que vengo defendiendo desde
mucho antes. Él sí ha sido escuchado y apoyado. Mientras que yo me he cansado
de enviar resúmenes de mis trabajos a los más importantes medios de prensa de
España y el resto del Mundo, incluido el National Geographic (quien también se
ha hecho eco de la hipótesis de Collina Girard), y ni siquiera he recibido una
respuesta explicativa. En mis notas de prensa se demostraba, no sólo mi autoría
original y pionera en cuanto a la hipótesis de ubicar a la Isla Atlantis frente
a Gibraltar entre Tanger y Cádiz sino además que mis trabajos son mucho más profundos,
extensos y objetivos. Sin embargo, todo esto no sirvió de nada.



En fin, que así están las cosas. Parece claro que invertir en las profecías y
videncias de Cayce y Blavatsky (entre otros iluminados), en las teorías de escritores
célebres como Charles Berlitz, Graham

Hancock, Robert Bauval y Andrew Collins -por citar a los más destacados- o en
las de científicos franceses respaldados por Academias de Ciencias es un negocio
mucho más rentable que hacerlo en teorías e hipótesis originales, rigurosas y
científicas como las mías. Pero peor aún, resulta incongruente, además de
injusto, que un

hispano-cubano descendiente de Iberia como yo, sea sistemáticamente rechazado,
precisamente, por los propios medios de prensa hispanos, tanto los científicos
y oficiales como los heterodoxos y/o esoteristas.



Esto es solo una reflexión personal que no pretende realizar ninguna crítica
a aquellos que prefieren invertir su dinero y su tiempo en lo que ellos creen
o consideran más serio y riguroso o más rentable. Cada cuál es libre de hacer
con su dinero y su tiempo lo que le venga en gana. Y yo soy el máximo defensor
de esta Libertad.





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Los textos de Platón sobre Atlantis. Graves errores de traducción.

Necesarias Rectificaciones.

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Considero que un investigador serio, que al igual que yo, busque la verdad,
esté donde
esté, sea cual sea, y caiga quien caiga... debería rectificar los errores vulgares
existentes sobre la Atlántida. Errores que han quedado más que patentes con mis
investigaciones. Tales errores no son otras teorías o hipótesis, tan válidas
como lo pudieran ser las mías. Son simplemente errores y disparates, y muy garrafales,
que he demostrado de manera incuestionable. De hecho, hasta la fecha nadie ha
podido refutar mis rectificaciones de las verdaderas palabras de Platón, ya que
para ello se tendrían, primero, que refutar como falsas las acepciones de los
principales diccionarios y lexicones de lenguas clásicas actualmente existentes
en el Mundo académico.



He demostrado -mediante la lectura directa de los textos en griego y latín de
los diálogos del Timaios y el Kritias de Platón- los siguientes errores de traducción
o malas interpretaciones de los textos de Platón:



1. Que el maestro atheniense jamás dijo que la Nêsos (Isla o Península) de Atlantis
(o de Atlas) fuera un Continente o Isla "más grande (en tamaño) que Libia y Asia
juntas" sino que esta era "más

grandiosa (en poder) o más fértil y productora que Libia y Asia". De hecho, Platón
da unas dimensiones máximas de la Isla ATLANTIS de unos 3000 estadios de largo
por 2000 de ancho. Compuesta por 60.000 distritos, cada uno de 100 estadios.
Justamente las mismas dimensiones que dan los antiguos geógrafos para el reino
de Tartessós o de la Bética; aproximadamente similares también a las dimensiones
de la Lusitania (Portugal) y la Isla de Ivernia (Irlanda)



2. Que Platón tampoco dijo nunca que ATLANTIS se encontrara "más allá" de las
Columnas de Hércules sino "junto" o "delante" mismo de las Columnas de Hércules.
Según las propias palabras del discípulo

neoplatónico de la Academia de Platón, Chalcidio (S. IV d. C.), la Isla Atlantis
se encontraba en la boca misma del Estrecho de Hércules, en el vestíbulo del
Golfo Atlántico o Golfo de Cádiz. Tengamos en cuenta que esta es la primera traducción
al latín (conocida) del diálogo del Timaios de Platón, escrito en griego ático.
Veamos sus propias palabras:



"... TUNC ENIM FRETUM ILLUD, OPINOR, ERAT COMMEABILE HABENS IN ORE AC VESTIBULO
SINUS INSULAM, QUOD OS A VOBIS HERCULIS CENSETUR COLUMNAE ..."



"... Porque entonces aquel Estrecho, según la opinión, era transitable pues había
en la Boca y en el Vestíbulo del Golfo una Isla, que es la Boca que vosotros
consideráis de las Columnas de Hércules ..."



3. Que Platón jamás dijo que la Isla ATLANTIS se hubiese hundido 9000 años antes
de su tiempo, sino que las guerras entre los atlantes y los pueblos mediterráneos
habían comenzado unos 9000 años antes (he demostrado además que esta fecha, probablemente,
fue mal escuchada por Solón -debido a la gran similitud de pronunciación que
existía entre las cifras 9000 y 900 en la lengua egipcia- y que realmente eran
900 años) Platón, Kritias el Menor o Solón, jamás mencionaron la fecha en al
que se produjo el hundimiento de la Isla ATLANTIS. Como tampoco especificaron
que se hubiese hundido toda la Isla-Península entera o solo la Acrópolis o Isla
Sagrada donde se encontraba el Templo Sagrado dedicado a Poseidôn y a Kleitos.



4. Que Platón jamás dijo que la causa del hundimiento de la Isla Atlantis fuera
una erupción volcánica sino un cataclismo que provocó grandes inundaciones causado
por seísmos o sea terremotos de origen marino.



A grandes rasgos estos son los principales errores que han hecho que todo
el mundo busque la Atlántida hasta en los lugares más distantes y remotos del Estrecho
de Gibraltar. Estos son los principales errores que aún siguen perpetuando
todos los que escriben sobre la Isla Atlantis.



No pido que se me reconozca a mi como persona sólo que se reconozcan mis teorías
o mis hipótesis. Evidentemente, cada cual es libre de reconocer sólo las hipótesis
que más le gusten. Solo pido que se

reconozcan las rectificaciones de tales errores. Que se compruebe la rigurosidad
de mis rectificaciones y descubrimientos.



Sólo una persona que no le interese la búsqueda de la verdad, esté donde esté,
sea cual sea y caiga quien caiga; que solo le interese divulgar las teorías e
hipótesis que más le agradan o más convienen, sin importarle lo más mínimo la
verdad, la razón, y el sentido común, podría continuar contribuyendo con
esta ceremonia de la

confusión, perpetuando errores, disparates, falacias y hasta manipulaciones sobre
las verdaderas palabras de Platón.



Sólo pido, en honor a la verdad, que me ayuden Ustedes, al menos, a que mis estudios
y mis descubrimientos sobre la Isla ATLANTIS sean también conocidos. Sólo
pido que me ayuden a tener, aunque sea, una sola una oportunidad.



Espero, sinceramente, que la búsqueda de la verdad, esté donde esté, sea cual
sea, y caiga quien caiga, sea lo que realmente importe. Como también espero despertar
vuestro interés, aunque sólo sea para que mi trabajo sea criticado.







Recuerdo de la Isla Atlantis frente a las Columnas de Hercules en la Tabula Peutingeriana





Resumen de mi Libro "ATLANTIS entre Iberia y Mauritania. El Enigma de Gibraltar"



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Introducción a la Atlantología Científica



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La Única Ubicación Posible de la Atlántida



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Numerosas son las ubicaciones que se han intentado dar a la enigmática civilización
atlante. Así mismo se la ha querido hallar hasta en los lugares más inverosímiles.
Lo cierto es que la Atlántida ha sido siempre verdaderamente apetitosa para la
mayoría de los pueblos de la Tierra. Sin embargo, y para disgusto de muchos,

la Atlántida jamás estuvo en otro punto que no fuera entre la Península Ibérica
y el Norte de África, frente a Gibraltar; ni tan siquiera en el centro del Atlántico
como había pensado la mayoría (incluido yo mismo) de los estudiosos.



La teoría de la Atlántida en España y su identificación con Tartessós parece
haberse hecho patente ya desde finales del S. XIX a través del injustamente olvidado
historiador español Francisco Fernández y Gonzalez, padre del célebre Juán Fernández
Amador de los Ríos, quien hizo este reclamo de prioridad teórica de su padre
al

alemán Adolf Schulten, al que los propios historiadores españoles le adjudicaron
la inmerecida fama de haber sido el primero en defender esta teoría. ¡Hay que
ver como somos siempre con los nuestros! Esto me recuerda el caso de Marcelino
Sanz Sautuola, el primer investigador de las célebres pinturas rupestres
de Altamira, quien

murió en la vergüenza de haber sido vituperado como falsificador.

Posterior a Amador de los Ríos, a Schulten y a la arqueóloga Elena Whitshaw todos
los que han defendido la teoría de Atlantis-Tartessós no han hecho más que reincidir,
salvo en pequeños detalles, en los mismos puntos. Mención aparte merecen algunos
investigadores como Mario Roso de Luna -probablemente el mayor científico,
creador

intelectual y filósofo de la generación del 98, también injustamente condenado
al ostracismo- Juan G. Atienza, Fernández Sánchez Dragó y Jorge María Ribero-Meneses.
Todos estos investigadores presentan un

común denominador, la creencia en una Atlántida paleolítica y megalítica, autora
de las mejores pinturas rupestres, como las de Altamira, y de los más impresionantes
megalitos, como los de Antequera y los Millares. Aunque Ribero-Meneses difiere
de ellos en que ha realizado un estudio mucho más profundo desde el punto
de

vista filológico y ha propuesto como sede geográfica de lo que él llama la "primitiva
Atlántida" a las serranías cántabro-castellanas.

Hasta el año 1994 estuve convencido de que la Atlántida de Platón se encontraba
en medio del Océano Atlántico, en un punto cercano a las Islas Azores como la
gran mayoría de los "atlantólogos", mientras que mi amigo y maestro en polémicas
Ribero-Meneses intentaba hacerme ver lo equivocado que me hallaba. Él defendía
que la Atlántida se encontraba en el Norte de Iberia, pero a mí no me acababan
de convencer algunos de sus métodos de reconstrucción lingüística, y por ende
algunas de sus conclusiones. Ahora me siento obligado a reconocer que, al menos,
en cuanto a la identificación de la Atlántida con la Península Ibérica, Ribero-Meneses
tenía la razón.

La misma razón que los primeros, que mucho antes, defendieron esta teoría: Francisco
Fernández y Gonzalez y su hijo Juán Fernández Amador de los Ríos.



Como buscador de la verdad, sea cual sea, esté donde esté y caiga quién caiga,
a mí solo me interesaba descubrir la verdad sobre los hechos narrados por Platón
sobre la Atlántida; así como su verdadera ubicación. La sola lectura del texto
de Platón me infundía una fuerte intuición
de que aquello no podía tratarse de una mera invención como pretendían fundamentar
algunos escépticos.



Hacía ya mucho tiempo que había comprendido que es imposible realizar un estudio
serio y riguroso en materia de historia y arqueología sin recurrir a las fuentes
primarias, es decir, al texto en su lengua original; lo que me llevó a realizar
estudios de lenguas antiguas como el griego, el latín, el egipcio, el fenicio,
el sumerio y el sanskrito, entre otras. La inmensa mayoría de los que se dedican
al estudio del pasado trabajan sobre fuentes indirectas, sobre información de
segunda y tercera mano. De esta manera, los errores cometidos por los intermediarios
son asimilados y trasmitidos a través de una cadena de investigadores que se
asientan unos encima de otros sin que se decida acudir, salvo escasas excepciones,
a la fuente primera. La autoridad y competencia de los especialistas académicos
antecesores se asume como algo prácticamente fuera de toda duda e inapelable
en la mayoría de los

casos, y es ahí donde está, precisamente, el mayor peligro para la reconstrucción
histórica del pasado. Y para la búsqueda del saber verdadero.



Así pues, nada más empezar la lectura del texto en griego del Timaios en la obra
de Platón, donde comienza el primer relato sobre la Atlántida me percaté de un
gravísimo error de traducción. Un error, que repetido después hasta la saciedad
-por todos los investigadores intermediarios que no tradujeron directamente del
griego o el latín o que no se atrevían a realizar enmiendas a las traducciones
comunes- terminó por convertirse en una verdad

incuestionable, que ha traído como consecuencia que muchísimos miles de seres
humanos (entre los que también me encontraba) durante muchísimo tiempo se hayan
creído que la Atlántida o Isla de Atlas - que es lo que realmente significa el
nombre de Atlántida o de Atlantis- estuviera en el medio del Océano Atlántico.
Este primer

error fue traducir la palabra griega "pélagos", antecedente de nuestra voz piélago-
como océano. Originalmente esta voz griega "pélagos" significaba "marisma", "estanque","laguna", "playa", "canal" y "estrecho" como
lo demuestran un buen número de palabras relacionadas dentro de la propia lengua
helénika, en parientes

lejanas como el lituano y en otras que han mantenido algún contacto histórico
como la fenicia, la egipcia, y el ladino o dialecto judío- español de la España
tardo medieval, donde "pélago" seguía manteniendo la antigua significación griega
de "balsa" y "estanque" (Pascual Pascual, 1977). Así, cuando el texto en griego
decía:



"...tote gar poreusimon ên to ekei "pelagos" : nêson gar pro tou "stomatos" eichen
ho kaleite, hôs phate, humeis "Hêrakleous stêlas" ..." (Timaios 24e)



"...Entonces sí se podía atravesar aquel "piélago": una isla, en efecto, había
delante de la "boca" a la que vosotros llamáis, y dais a conocer, las "Estelas
de Herakles" ..."



Los primeros traductores de lenguas modernas escribieron:



"...En aquella época, se podía atravesar aquel "océano" dado que había una isla
delante de la "desembocadura" que vosotros, según decís, llamáis "Columnas de
Hércules" ..."



He "subrayado" las palabras claves de este pasaje. La palabra "pélagos" aparece
mal traducida en muchos textos y diccionarios greco-latinos como "mar" o "alta
mar". Mas adelante expondré en este medio el estudio etimológico y lexicográfico
que hube de realizar para convencerme de su verdadero y original significado
de "marismas", "playas" o de lo que hoy conocemos como "archipiélagos" Este estudio
etimológico y lingüístico llega a ocupar todo un capítulo en el libro que he
realizado sobre esta tesis dela La Atlántida entre Iberia y África, frente
a Gibraltar .

De todas maneras, si Platón hubiese querido referirse al océano, en vez de a
un Piélago, sencillamente hubiera usado la voz griega Ôkeanos.



Una prueba irrefutable de que esta última traducción usada por la mayoría de
los autores modernos y contemporáneos es absolutamente errónea la tenemos en
la primera traducción latina conocida del original griego de la obras completas
de Platón. La traducción de Marsilio Ficino (1433-1499). En esta primera versión
latina se lee perfectamente como la voz "fretum" sustituye a la griega "pelagos".
La clave "pelagos=fretum".



Lo mismo se corrobora en la traducción latina del Timaios hecha por Chalcidio
en el siglo IV d. C. En efecto, la clave de "pelagos=fretum" es una de las pruebas
irrefutables que poseo para documentar mi tesis de la Atlántida cerca del Estrecho
de Gibraltar, que no es mas que corroborar, simplemente, alguna de las afirmaciones
que Platón decía sobre esta enigmática Civilización y que a continuación
detallaremos.



La primera traducción al latín de los originales en griego de todos los diálogos
y documentos de Platón, como se ha dicho, fue realizada por Marsilio Ficino a
mediados del Siglo XVI, siendo a su vez la primera impresión de las obras completas
de Platón. "Divini Platonis Opera Omnia", fue impresa en el taller tipográfico
del Convento de

Santiago de Ripoli, en Florencia, entre 1482 y 1484. Los originales que Ficino
usó para su traducción latina hoy en día están "desaparecidos". De ahí el enorme
valor que tiene esta primera traducción, ya que la versión griega que hoy
conocemos, parte de la que hicieron Aldus Manutius y Marco Musurus en Venecia
1513, unos
30

años después, según parece, de la traducción latina de Ficino. Quiere todo esto
decir que, aunque suelo tener en consideración ambas versiones, la griega y la
latina, evidentemente la versión latina desde el punto de vista de la rigurosidad
sería la mas completa y fiable. De hecho, las claves más fundamentales para localizar
a la Atlántida las he obtenido gracias a esta traducción latina de Ficino y a
la traducción comentada de Chalcidio, la más antigua de todas las traducciones
latinas existentes.



En estas traducciones se hallan pruebas tan contundentes como esta que a
continuación
expondremos. Tanto Chalcidio como Ficino utilizan una palabra clave para la tesis
que estamos defendiendo en cuanto a la ubicación de la Isla Atlantis me refiero
a la palabra latina "fretum", la cual usa en la misma posición en la que aparece
siempre en la versión griega la voz "pélagos". Pues bien, para aquellos de Ustedes
que no estén muy familiarizados con la lengua de los romanos o que no recuerdan
bien las lecciones de latín de la escuela les diré que "fretum" significa, justamente, "estrecho". ¡¡Eureka!!
O sea, que según Ficino la Atlántida se encontraba en el mismo Estrecho de Hércules.
Pero mejor veamos los siguiente pasajes de la versión latina, para que podáis
comprobarlo por vosotros

mismos:



"...TUNC ENIM ERAT FRETUM ILLUD NAVIGABILES. INSULAM AUTEM IN ORE MARIS ADITU,
QUAM
AD EAS ANGUSTIAS, QUAS VOS HERCULIS COLUMNAS VOCATIS, EXTITISSE..."



"...Entonces aquel Estrecho era navegable. Pues existía una isla en la entrada
o boca del mar, hacia ese paso estrecho, que vosotros llamáis columnas de Hércules.
..."



Chalcidio (discípulo de la Akademia de Platón, S. IV d.C.) escribe:



"... TUNC ENIM FRETUM ILLUD, OPINOR, ERAT COMMEABILE HABENS IN ORE AC VESTIBULO
SINUS
INSULAM, QUOD OS A VOBIS HERCULIS CENSETUR COLUMNAE. ..."



"... Entonces aquel Estrecho, opino, era transitable pues había una Isla en la
Boca o en el Vestíbulo del Golfo, que es la Boca que vosotros consideráis de
las Columnas de Hércules. ..."



Como veréis, existen unas pequeñas diferencias, que en el caso de la versión
de Chalcidio, precisan aún más que la Isla Atlantis se encontraba, justo a la
entrada del Estrecho, hacia la parte del Golfo Atlántico, que es lo que significa
esa matización de "AC VESTIBULO SINUS", es decir, "en el Vestíbulo del Golfo".



Mapa Medieval con una Isla Frente a Gibraltar





Comparémoslo ahora con la versión griega que, como ya hemos apuntado, es muy
probable que parta de la anterior traducción latina de Ficino:



"... tote gar poreusimon ên to ekei pelagos : nêson gar pro tou stomatos eichen
ho kaleite, hôs phate, humeis Hêrakleous stêlas ..." (Timaios 24e)



"... Entonces sí se podía atravesar aquel piélago: puesto que una isla tenía
delante de la boca a la que vosotros llamáis, y dais a conocer, las Estelas
de Herakles ..."



Veamos otro pasaje de la traducción de Ficino. Esta vez no traduciré yo directamente,
lo haremos a través de la traducción castellana de Gregorio García (1607)
sobre el mismo original latino de Marsilio Ficino:



"...porque entonces aquél Estrecho era navegable: teniendo à la boca, y casi à la
puerta de las Colunas de Hércules, que vosotros soléis llamar, una Isla.." (traducción
castellana del original latino de Marsilio Ficino por Gregorio García, 1607)



Entonces... ¿Existen o no suficientes razones de peso para defender que la Isla
Atlantis -si existió realmente, si no se trataba de una simple fantasía de Platón-
solo pudo estar en algún punto muy cercano al Estrecho de Gibraltar?



Si la Isla Atlantis estaba pues en la "entrada" o en el "paso" mismo, ante la "boca
de la angostura" o "estrecho" mismo, casi a la "puerta" o "entrada de las Columnas
de Hercules", ¿cómo es posible que hasta hoy nadie se haya percatado de esta
clave tan capital? ¿Cómo es posible que todos los atlantólogos anteriores,

desde el propio Ignatus Donelly, al que se le considera el "padre de la atlantología",
nadie haya creído nunca en la única ubicación de la Isla Atlantis que ofrece
Platón? La respuesta ya la tenéis todos. El culpable de toda esta confusión fue
el primero que decidió guiarse por la versión griega -y no por la original latina
de Chalcidio o Ficino- e interpretar la voz griega "pelagos" como "Océano", en
vez de como "Estrecho" o simplemente como "Piélago" de marismas y bajos fondos.
O cómo es que nadie ha pensado que si la voz original griega hubiese sido realmente
pelagos por qué ni Chalcidio ni Ficino usarían en su lugar la palabra latina
pelagus que a fin de cuenta era una voz derivada de la misma pelagos griega.



Está claro que si ambos usaron la voz FRETUM, es decir, "estrecho" o " espacio
de mar angosto, entre tierra y tierra por donde el mar pasa de un lado al otro" fue
porque la palabra griega de los manuscritos originales, que ellos tradujeron
al latín, permitía esta traducción. Esto es puro sentido común. Es lógica aplastante.
Además, al desaparecer "misteriosamente" la versión griega original no nos queda
mas remedio que otorgar mayor validez a una gran parte de las palabras latinas
usadas por Chalcidio y Ficino. Es obvio que, no es para nada científico que manipulemos
a nuestra convenencia las palabras de Platón basándonos en posteriores traducciones
modernas

que no son mas que retraducciones de la original latina de Chalcidio y Ficino,
y de las posteriores versiones griegas basadas en la traducción latina de estos.
Aún así, y suponiendo que la voz original griega fuese "pelagos", como ha quedado
manifiesto, creo haber demostrado que la voz 'pelagos' admite una traducción
más correcta que la de "océano" o "alta mar". Esta traducción es la de 'marismas'
o "mar de islas de bajos fondos" que encajaría

perfectamente con la definición de 'estrecho' que ofrecen Chalcidio y Ficino
mediante la voz latina FRETUM. Por otra parte, es probable que la voz griega
que apareciera en el original fuera "porthmos" o bien "stenochoría"; ambas se
usaban para denominar a los estrechos marinos. Dentro del texto griego que nos
ha llegado, en concreto en el pasaje correspondiente a Timaios 25ª, encontramos
una clara referencia que demuestra que el estrecho es el mismo piélago:



"...tade men gar, hosa entos tou stomatos hou legomen, phainetai limênstenon
tina echôn eisploun: ekeino de pelagos..."



"...lo que quedaba, dentro de la boca que mencionamos, parecía un puerto estrecho
en su entrada: el mencionado piélago..."



Así pues, tanto si usamos la traducción latina de Chalcidio y Ficino, como si
usamos cualquiera de las versiones griegas posteriores, el "Pélagos" de Atlantis
es lo mismo que el "Fretum" del Atlántico; el cual se describe como un "Estrecho" o "Puerto
con una Entrada Estrecha", y cuyo nombre es justamente el de

las "Estelas de Hêraklês" o "Columnas de Hércules". Sin duda el actual "Estrecho
de Gibraltar".



El Piélago de Atlantis frente a Gibraltar





Así pues, la tesis que defiendo, desde hace años, basada en los textos latinos
y griegos de los diálogos de Platón, es irrebatible en cuanto al hecho de que
la Isla Atlantis que describe Platón, es decir, la única Isla Atlantis o Atlántida
mencionada en la Antigüedad con ese
nombre, de haber existido en realidad, sólo pudo

estar donde los propios textos la ubican: en la "entrada" o en el "paso" mismo,
ante la "boca de la angostura" o "estrecho" mismo, casi a la "puerta" o "entrada" de
las "Columnas de Hércules". ¿Se puede pedir más?



Por otra parte, una prueba más de que Platón se estaba refiriendo en todo momento
a un conjunto de marismas y archipiélagos lo tenemos en el mismo pasaje citado
cuando al querer expresar la idea de atravesar utiliza la voz griega "poreúsimon",
la cual hace referencia a lo relacionado con "pasar" o "atravesar por tierra",

según demuestra el análisis léxico-etimológico. Si Platón hubiese deseado expresar
la idea de atravesar por mar o agua podría pues haber usado la voz porthmeúô "viajar
por agua, estrecho o brazo de mar".



Sólo después del hundimiento de la Isla-ciudad y de alguna parte del archipiélago
donde se asentaba -no de la Atlántida entera- es que el filósofo atheniense utiliza
por vez primera, en el Timaios, una palabra con claro significado marino. Me
refiero a la voz thalattas "mar". El
texto dice así:



"... hê te Atlantis nêsos hôsautôs kata tês thalattês dusa êphanisthê: dio kai
nun aporon kai adiereunêton gegonen toukei pelagos, pêlou
karta bracheos empodôn ontos, dn hê nêsos hidzomenê par-ésjeto... " (Timaios
25d)



"... mientras que Atlantis, la isla, de la misma manera, hundiéndose debajo de
la mar desapareció. Por ello ahora es intransitable e inescrutable la salida
por aquél Piélago (o Estrecho), del fango de los muchos
bajíos (o escollos) que son un obstáculo verdadero, hacia la isla
allí asentada junto a la punta o extremidad..."



Como puede observarse Platón deja bien clara la diferencia entre la palabra (en
genitivo) "thálattês" "de la mar" o "de las aguas" y la palabra "pélagos", relativa
a las "aguas poco profundas, fangosas y con islas
o estrecho"; como las aguas de todos los archi-piélagos conocidos hoy
en día.



En cuanto a la ubicación de la Isla Atlantis, Platón, por boca del Kritias el
Menor, afirma que en su época (S. IV a. C.) dicha Isla "se encontraba
aún a poca profundidad, junto a la punta o extremidad..." Probablemente
se estaría refiriendo a la actual "Punta de Tarifa" o
al "Cabo de Trafalgar".



En otro pasaje, al referirse al mar Atlántico, Platón emplea la voz "pontos" (Tim.
25a) que en la lengua helénika es utilizada para denominar
a los "mares", mientras que para referirse a lo que rodea al estrecho y a la
isla-ciudad de Atlantis usa siempre la voz "pélagos" o sea, "piélago" ; emparentada
con "archi-piélago" que significa "el
Piélago Antiguo o Principal" y que era usado para nombrar el conjunto de islas
del Mar Egeo. La configuración de este mar es justamente la de un mar repleto
de islas de diversas dimensiones, por
lo que tenemos aquí una clara evidencia del significado de "piélago" como un
grupo de islas o islotes rodeados de agua, o mar de islas con frecuentes estrechos
y bajíos que dificultan la navegación. Sentido este que hemos heredado en la
actual terminología
geográfica, donde un archipiélago es un "conjunto de islas agrupadas en una superficie
de mar de una extensión determinada".



Una confirmación más, si cabe, de que Platón se refería a un "piélago" o "mar
de islas" junto al "Estrecho de Herakles" lo tenemos en el
hecho de que la mayoría de los autores de la antigüedad al referirse a las aguas
que rodeaban al estrecho, de la parte del
Mediterráneo o Mare Nostrum, solían utilizar las denominaciones de "Piélago
Ibérico" y "Piélago Baleárico", evidentemente por
las "Islas Baleares", entre otras ya desaparecidas que existieron cercanas al
Estrecho, según ha confirmado la geología marina, y que eran denominadas en la
antigüedad como "Piélago Atlántico" o "Pelagus
Fretum".



De estos antiguos Piélagos se conserva actualmente la "Isla de Alborán" y numerosos
bajos y bancos frente a Gibraltar en el vestíbulo del "Golfo
Atlántico" como los "Bajos de los Cabezos", de "Camarinal" de "Trafalgar" y
el "Banco de Majuan".



En otro pasaje, refiriéndose Platón a los hijos de Poseidón que gobernaban
en la Isla Atlantis dice lo siguiente:



"... houtoi dê pantes autoi te kai ekgonoi toutôn epi geneaspollas ôikoun archontes
men pollôn allôn kata to pelagos nêsôn, eti de, hôsper kai proteronerrêthê, mechri
te Aiguptou kai Turrênias tôn entos deuro
eparchontes. ..." (Kritias 114)



"...todos estos y todos los de su linaje mucho tiempo vivieron como arjontes
(gobernantes) de muchos de los otros sobre el piélago de las islas,
que, además, y de igual modo antes mandaron; hasta Egipto y Türrênia
(Península Itálica), hacia dentro, hasta aquí, extendieron su poder..."



Una vez más Platón nos aclara las características del escenario geográfico que
rodea a Atlantis. Este se ajusta al de un archipiélago, lo que queda perfectamente
definido con la expresión "el piélago
de las islas". A continuación el maestro atheniense nos
precisa, más aún, al asegurarnos que un promontorio de la Isla Atlantis llegaba
hasta las "Columnas de Hércules" y la "región de
Gadira". Veamos este revelador pasaje:



"... tôi men presbutatôi kai basilei touto hou dê kai pasa hê nêsos to te pelagos
eschen epônumian, Atlantikon lechthen, hoti tounom' ên tôiprôtôi basileusanti
... (Kritias 114a) ... tote Atlas: tôi de didumôi met'
ekeinon te genomenôi, lêxin de akras tês nêsou pros Hêrakleiôn stêlôn
eilêchoti epi to tês Gadeirikês nun chôras kat' ekeinon ton
topon onomazomenês, Hellênisti men Eumêlon, to d' epichôrion Gadeiron , hoper
t' ên epiklên tautêi onom' a paraschoi. ..." (Kritias
114b)



"... el mayor y rey es aquél del que toda la isla y el piélago lleva su nombre;
el Atlántico ("Piélago de Atlas"), según se dice tiene el nombre derivado de
este, el primero que fue rey... (Kritias 114a)... entonces Atlas. Al gemelo o
ser que vino después, le correspondió por lote el promontorio (o las alturas)
de la Isla (o Península) junto a las Estelas de los Heraklios otorgada por los
dioses al lado (o cerca) de Gadiria
que ahora allí ese lugar denominan por ese nombre, en Helenístico
es Eumêlo, en indígena Gadiro (Gadeiron es el acusativo de Gadeiros, pronunciado,
según las normas fonéticas de la lengua griega, como Gadiros o Gadiro), el que
es muy posible que por sobrenombre
así mismo dio nombre (al lugar); de esta forma el nombre fue originado..." (Kritias
114b)



Con este pasaje Platón dejó bien claro a través de la voz helénica "akras" -que
también tiene el significado de cumbre, cima, altura; cabo,
promontorio; además de castillo y ciudadela, como la voz latina "arx" -, que
un promontorio o unas alturas de la "isla- península" se
situaba junto a las "Estelas de Herakles" o "Columnas de Hércules", la cual estaba
también al lado o cercana al lugar conocido en su época (S. III a. C., o bien
en los tiempos de Solón, S. V a. C.)
como "Gadiria". Nombre este que se suponía a la vez derivado del
nombre de "Gadiro", el hermano gemelo de Atlas. Y que la "Gadirikê" o "región
de Gadiria" se correspondía, más o menos, con la antigua "Gadir" fenicia y la
actual provincia de "Cádiz" es algo que hoy
en día está fuera de toda duda. La "Nêsos Atlantis" o "Isla-Península
de Atlantis" era justamente una prolongación de la propia Península
Ibérica hacia el Suroeste, que casi conectaba con todo el archipiélago de islas
que existe entre Gibraltar y las Islas Madeiras (incluyendo las Islas que hoy
en día están bajo el mar, muy probablemente
hasta aquellas que están a unos 50 o 90 metros de profundidad) Por si acaso,
me he tomado la molestia de revisar todas las fuentes originales conocidas en
heléniko y latín que hacen referencia a este
topónimo de Gadeira, y todas, sin excepción, ubican este paraje
en las cercanías del "Estrecho Herakleo" o actual "Estrecho
de Gibraltar". Valga como ejemplo estas dos muestras anteriores
y contemporáneas a los tiempos de Platón:



1. Orae Maritimae de Rufo Festo Avieno (Siglo IV)



"... EST ATLANTICUS SINUS. HIC GADIR URBS EST, {...}, HIC SUNT COLUMNAE PERTINACIS
HERCULIS..."



"... en el golfo Atlántico. Aquí está la urbe de Gadir, {...}, aquí están las
Columnas del pertinaz Hércules..."



2. Periplo del Mar junto a las costas habitadas de Europa, Asia y Libia" de Pseudo
Eskílax. (Siglo IV a. C.)



"... Europa (1): Comenzaré a partir de las Estelas de Herakles situadas en Europa
hasta las que están en Libya y hasta los grandes Etíopes. Las Estelas de Herakles
están frente a frente unas de otras y distan
entre si una jornada de navegación. Y hay, junto a ellas, dos islas que llevan
por nombre Gadira. Una de ellas tiene una Ciudad que dista de las Estelas de
Herakles una jornada de navegación. Después de las Estelas de Herakles, situadas
en Europa, hay numerosas
factorías comerciales de los púnicos, fango, olas y mar abierto.
Libia (111): "Acros es el nombre de la ciudad y del golfo, una isla desierta
de nombre Drinaupa, la Estela de Herakles en Libya,
la península Abilika y una ciudad en el río y enfrente de ellas las islas Gadiras....
Gadira. "Estas islas están junto a Europa y una de ellas tiene una ciudad y las
Estelas de Herakles están frente a ellas, una la de Libya poco elevada, otra
la de Europa elevada.
Estas son penínsulas situadas una enfrente de la otra. Distan
entre si una navegación de una jornada. ... (112): "A continuación de las Estelas
de Herakles para quien navega hacia el exterior y deja Libya a la izquierda,
hay un gran golfo (el Golfo Atlántico entre
Iberia y África) hasta el Promontorio de Hermes (Cabo de San
Vicente)..." [fin de cita]



En los diálogos del Timaios y el Kritias se usa siempre la palabra griega "Nêsos" (Isla
o Península) para describirse a la Atlántida. Ni una sola
vez se usó la palabra griega "Epeiros" (Continente o Tierra Firme) para describir
a la Nesos Atlantis. Solo se usa "Epeiros" para
referirse a lo que rodea al "Pélagos" (FRETUM o Estrecho)
Atlántico y a la Nêsos (Isla-Península) Atlantis. Así pues, no cabe
ni la más mínima duda de que Atlantis era una "Nêsos" o sea, una
Isla-Península.



Atlantis, según Platón y por boca de Kritias, no era un continente. Era una Isla-Península
que estaba junto a las Columnas de Hércules (Gibraltar)
También según Platón, una punta o extremidad de la "Nesos" o "Isla-Península" de
Atlantis pertenecía a Gadeiros, el hermano gemelo
de Atlas. Platón explica que el nombre de este rey, es decir, Gadeiros, dio origen
al nombre de la región de Gadeira o Gades. Aproximadamente la actual región de
Cádiz. Esta región, según Platón,
era conocida en su tiempo, es decir, en la época de Platón o de Solón,
como Gadeirikê. Esta palabra griega se traduce como "Región de Gadir
o de Gadira". La única Gadeira que existió en la antigüedad, cerca de las Columnas
de Hércules (Gibraltar), del Atlas (Marruecos) y de Elasippo (Olisippo, Lisboa)
se corresponde aproximadamente con la actual
Provincia de Cádiz.



En efecto, Platón por boca de Kritias, advierte de que Solón tradujo los nombres
de los reyes atlantes al griego -según sus significados- porque los egipcios
también lo habían hecho anteriormente. Todos los nombres tienen su significado
a través del griego: Atlas "el que Soporta", Amfêrês "el
que Ocupa Ambos Lados", Euaimon "el Conocedor o el Experto",
Mneseo "el Memorable, el Recordado", Autochthon "el Autóctono, el nacido en su
misma tierra", Elasippon "el Jinete, el Conductor
de Caballos", Mêstor "el Consejero Prudente", Azaes "el Seco, o el Árido
y Caliente" y Diáprepes "el Distinguido, el Magnífico".



Todos los que han pretendido ubicar la existencia de Atlantis en cualquier
otro punto del Mundo que no sea en las cercanías del actual Estrecho de Gibraltar,
han tenido que verse obligados a forzar las traducciones de los textos modernos
para que pudieran adaptarse a
sus hipótesis preconcebidas. Ninguna de ellas se sostiene. De hecho, todas se
basan en los típicos argumentos: "tal vez Platón
lo que quiso decir fue..." o "y si en vez de tal, fue realmente cual..." o esa
otra argumentación basada en los posibles defectos de
ortografía de Platón o de sus copistas, quienes confundirían unas palabras
por otras.



Aunque estos argumentos, en algunos casos concretos, podrían ser ciertos, no
pueden constituirse, bajo ningún concepto, en el motor impulsor y
guía de cualquier investigación que necesite de recurrir a la traducción de los
textos antiguos originales. Evidentemente no sería esta
la actitud más científica.



La precisión de Platón a la hora de ubicar la "Isla Atlantis", junto a las "Columnas
de Hércules" (Estrecho de Gibraltar) y la "región de Gades" (Cádiz) es tan impresionantemente
exacta que todos los que han intentado situarla en otros lugares del Mundo, no
les ha quedado mas remedio que inventarse
que las "Columnas de Hércules" nunca estuvieron donde siempre han estado o que
pudieron existir otras. Cuando lo cierto es que el 99,9 de las citas antiguas
sobre las "Estelas de Herakles" o "Columnas
de Hércules" las sitúan en el "Estrecho" que
separaba al gran "Mar Exterior" u "Océano Atlántico" del "Mar
Interior" o "Mare Nostrum", el actual "Mediterráneo".



Vista de satélite del Estrecho de Gibraltar





Quienes han intentado establecer este absurdo de querer reubicar a las "Columnas
de Hércules" en otros puntos del Mediterráneo, lo han hecho para poder defender
a su vez absurdas hipótesis sobre la Atlántida en otros lugares fuera del entorno
del "Estrecho de Gibraltar".



En ocasiones se ha intentado colocar a la "Isla Atlantis" hasta en lugares tan
remotos y distantes del área atlántica y mediterránea, como por ejemplo, "Indonesia".
Todos estos autores parecen haber olvidado también (de manera muy conveniente)
que no sólo habría que cambiar la
posición histórica de las "Columnas de Hércules" en el "Estrecho de
Gibraltar", sino también la posición geográfica de "Gades" o "Cádiz", "Elasippo
u Olissipo" (nombre de la antigua Lisboa) y "Meneszeus
o Menestheus" (antiguo nombre del actual Puerto de Santa
María, Cádiz); regiones o comarcas atlantes correspondientes a los reyes "Gadiro", "Elasippo" y "Mnêseas",
hermanos de "Atlas",
el primer y principal rey de la "Isla-Península de Atlantis".



Son cuatro ya los topónimos y puntos geográficos que he detectado en el relato
de Platón y que coinciden con lugares citados por otros autores griegos y romanos
en un área que abarca desde el estrecho de Gibraltar
o "Columnas de Hércules" hasta Portugal. De ninguna manera esto puede deberse
a una simple y mera casualidad. No existe ningún lugar en la tierra donde se
hayan registado estos mismos nombres relacionados entre si,
y en un área relativamente cercana.



Estos cuatros nombres atlantes: "Atlas" (Monte Atlas), "Gadiro" (Gadir, Gades), "Mnêséus" (Meneszeus), "Elasippus" (Olisippus),
referidos por
Platón, son coincidentes con topónimos que se conservaban aún en los tiempos
de la conquista romana de Iberia, y en un área
que abarca desde el actual "Estrecho de Gibraltar" hasta "Lisboa".



¡¡Seamos sensatos!! ¿Y todavía hay quien pretende buscar, no ya la Atlántida
en el medio del Océano Atlántico o en el medio del Mediterráneo sino hasta en
Indonesia? ¡¡Increíble, pero tristemente cierto!!.



La ubicación de la "Isla-Península de Atlantis" entre "Iberia y África", junto
al "Estrecho de Gibraltar", delante mismo, en el "vestíbulo del
Golfo Atlántico" y cerca de las regiones del "Atlas", "Cádiz", "Menestheo" y "Olissipo",
nunca ha sido una tesis o una
hipótesis, simplemente ha sido la única ubicación referida por Platón, y sinceramente,
intentar sostener otra ubicación significaría, sencillamente, ignorar y despreciar
por completo el texto
de Platón y las fuentes antiguas, además de verse uno obligado
a la manipulación y al empleo del argumento de la fuerza en vez de acudir
a la fuerza del argumento.



No olvidemos que es a Platón, precisamente, a quien debemos que hoy discutamos
sobre la Atlántida, por lo que deberíamos tener en cuenta primero sus afirmaciones,
antes que las de cualquier "iluminado" o investigador moderno que se pasa por
el "forro de sus calzones" las apreciaciones
y los datos que Platón aporta. Es obvio que no existe nadie hoy
en día con más conocimientos sobre la Atlántida que los que tuvo en su momento
el genial filósofo atheniense.



Intentar defender otras ubicaciones de la "Isla-Península Atlantis" (o Isla de
Atlas) que no sea la que claramente refiere Platón, en las cercanías
de "Gibraltar, Cádiz y el Atlas" significaría, sin duda alguna, violar
las más elementales reglas del método científico.



Quien no sea capaz de comprobar científicamente la existencia histórica de Atlantis,
según los datos que aporta Platón y sin manipulaciones, al menos que tenga la
decencia de no inventarse otras "Atlántidas" inexistentes a costa de hacer quedar
a Platón como un viejo
desmemoriado o como un mentiroso.



Espero que el rigor científico finalmente domine en las mentes inteligentes y
racionales de todos aquellos que estudiamos estos hechos, que analicemos todos
con profundidad los datos aquí aportados, y después saquemos nuestras propias
conclusiones.



Al menos he dispuesto para todos las fuentes originales en las que baso mis
estudios para que cualquiera pueda someter a comprobación mis conclusiones;
algo que por ética y principio deberían haber hecho todos los que han intentado
e intentan reconstruir estos hechos del pasado.



En resumen:



No existe en el relato de Platón original -tanto en griego como en su traducción
al latín realizada por su discípulo Chalcidio, y posteriormente por Ficino- absolutamente
nada que permita inferir, ni tan siquiera como una
posibilidad remota, que la "Isla-Península Atlantis" ["Nêsos
Atlantis" en griego, "Insula Atlantida" en latín] pudiera estar en otro lugar
del Mundo que no fuera justo, al lado mismo, de las "Columnas
de Hercules" (Gibraltar) y de las "regiones del Atlas", "Gades" (Cádiz), "Menestheo" (¿Puerto
de Santa María?) y "Olissipo" (Lisboa).
En el "vestíbulo del Golfo Atlántico" (Golfo de Cádiz)
que se abre frente a las "Columnas de Hércules".



Cualquier otra afirmación u hipótesis sobre la ubicación de "Atlantis" en otro
punto cualquiera de la tierra no se sostiene en lo mas
mínimo, según las fuentes originales.



En cuanto a la actividad sísmica submarina, también existen pruebas más que suficientes
de una actividad bastante fuerte bajo las aguas de Cádiz, Cabo de San Vicente
y Gibraltar, es decir, la región del Piélago de
Atlantis que describe Platón, por lo que no habría tampoco ninguna necesidad
de intentar buscar otra región sísmica del Mundo para
intentar ubicar a la Atlántida.



Las más recientes investigaciones geológicas y oceanográficas realizadas por
científicos españoles a bordo del buque Hespérides, están dando
muestras, según el Dr.Victor Díaz del Río de la Facultad de Ciencias del Mar
del Instituto Geominero de España, de una altísima actividad
sísmica submarina, "caracterizada por frecuentes terremotos con epicentros en
la zona marina y sus correspondientes tsunamis que alcanzan
dimensiones diversas", en esta misma área que he descrito y que identifico como
el "Piélago de Atlantis".



Se han hallado hasta chimeneas volcánicas en las profundidades marinas frente
a Cádiz. Otro destacado investigador el Dr. Luis Somoza Losada
(Geología Marina, IGME) Ha dirigido un proyecto de investigación
científica: la "Campaña oceanográfica TASYO 2000". Buque de Investigación
Oceanográfica "Hespérides". Algunos de los resultados de estas investigaciones
han permitido afirmar lo siguiente, referente
al área cercana al Golfo de Cádiz:



"...En cuanto, la estructura profunda, se han detectado la existencia de grandes
cabalgamientos corticales sobre la corteza oceánica con
expresión morfológica en el fondo marino, lo que indica la actividad
sísmica del área, relacionada con grandes fenomenos de tsunamis..."



Sobre la gran intensidad potencial de actividades sísmicas de origen submarino
en esta área que identifico como el "Piélago de Atlantis", donde se encontraba
la isla del mismo nombre y que desapareción debido a fuertes
seísmos e inundaciones, según Platón, bastaría con recordar el seismo de origen
marino que casi acabó con Lisboa en el S. XVIII. En particular, en la zona del
Estrecho de Gibraltar, se han registrado leyendas sobre tierras sumergidas desde
la época medieval. Al respecto, Enrique Gozalbes Cravioto en un interesante trabajo
sobre leyendas
antiguas y medievales del Estrecho nos dice - refiriéndose a la supervivencia
de la desaparición de la Isla Atlantis frente
a Gibraltar hasta los autores árabes- lo siguiente:



"...Es curiosa la continuidad, más o menos alterada, de esta tradición acerca
de ciudades sumergidas y de la formación de escollos en la zona del Estrecho.
{...} En la actualidad la mayor parte de los investigadores rechazan que el mito
se fundamentara en una realidad
histórica; no obstante una cierta tradición del mito se mantenía en las creencias
de los habitantes del Estrecho y de Tarifa en particular..."



Sinceramente, como ya dije en otro momento, cada vez me resulta más difícil comprender
cómo es posible que se hayan escrito tantos miles de libros
y tantas, tantísimas, teorías sobre la ubicación de la Isla Atlantis por casi
todos los rincones de la Tierra, con lo clarísima que siempre estuvo la referencia
a su ubicación frente al actual Estrecho
de Gibraltar??



Creo, como ya he apuntado igualmente en otras ocasiones, que la culpa de
todo este embrollo ha sido motivada por el hecho de no recurrir nunca a las
verdaderas
fuentes primarias, es decir, a los textos más antiguos conocidos en sus versiones
greco-latinas. En fin, por la falta de rigor
en cuanto a la precisión y verificación de datos de
manera directa. La mayoría de los investigadores que ha estudiado
la "Atlántida", ya sean esoteristas, maestros iluminados, espíritus o fantasmas
(sin sentido peyorativo alguno), y hasta científicos, han preferido regirse por
las traducciones existentes de los diálogos
de Platón a lenguas modernas posteriores a los siglos XVIII y
XIX, presuponiéndolas siempre como correctas, cuando estas eran
erróneas e imprecisas en aspectos muy fundamentales.



Se puede, si se quiere, por mero capricho, por ganas de molestar, por afán de
protagonismo o simplemente por simple competitividad y comercio, insistir en
poner la Atlántida donde a uno le dé la gana, ya sea en Creta, en las Azores,
en las Bahamas, en Cuba, en México, en la Isla de Pascua, en Indonesia y hasta
en la Antártida [que no tiene nada
que ver con una deformación de Atlántida como algún "sesudo" a llegado afirmar,
sino que es una palabra creada por sus descubridores
para indicar "lo contrario u opuesto del ártico o ártido o sea, lo opuesto al
norte"].



Sí, por querer llamar la atención y parecer uno original, se puede hasta colocar
la Atlántida en la Luna o en un Planeta X. En fin, donde nos dé la real gana.
Como ya se ha dicho, es a gusto del consumidor. Pero
al menos deberíamos tener la dignidad y la ética de reconocer que, independientemente
de dónde nos gustaría que estuviera la Isla Atlantis, la pura verdad, la realidad
objetiva, es que el genial
Maestro Platón sólo la ubica "junto a las Columnas de Hércules" (Gibraltar);
enfrente mismo, cerca de las "regiones del Atlas" (Marruecos),
de "Gades" (Cádiz), de "Menestheo" (¿Puerto de Santa María?)
y de "Olissipo" (Lisboa), en la "boca misma del Golfo Atlantiko", es decir, entre
el Suroeste de la Península Ibérica y el Noroeste
de África. Muy probablemente entre Cádiz y Marruecos. Sobre el actual Banco de
Majuan, rebautizado por Collina Girard como "Isla Spartel".



No olvidemos nunca que, hasta el momento, los diálogos de Platón [el Timaios
y el Kritias] parecen ser las primeras y únicas fuentes originales escritas
que se ha conservado sobre la Isla Atlantis o Isla de Atlas.



Copyright: Georgeos Díaz-Montexano, 1994-2003



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http://www.elistas.net/listas/atlantologos/



Publicado por: Scientific Atlantology International Society (SAIS) Leído 25.626 veces.

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