La gran esfinge se realizó esculpiendo la roca caliza natural de la meseta de Giza que rodeaba al monumento. Tiene una altura de 20 metros, midiendo el rostro más de 5 metros. Los estratos inferiores se descomponen fácilmente con la humedad del ambiente pero la arena arrastrada por los vientos del desierto cubrió periódicamente su cuerpo, protegiéndola durante siglos.