Por ello, ante la posibilidad de rescatar medio moribundo a algún miembro de la casa imperial se hizo cada vez más relevante en la europa occidental. Sobre todo a través de la historia de que un soldado que estuvo durante la masacre y que el llamado Tschaikovsky la pudiera rescatar. Fue entonces, dos años después de lo sucedido cuando apareció Anna Tschaikovska Anderson.
Después de morir, Anna Anderson, se empezó a investigar la posibilidad científica de que ella fuera la autentica hija del zar Nicolás II. Un grupo de científicos, espeólogos, geólogos, genéticos y otros expertos de la medicina hallaron los restos de la familia imperial en 1991. En 1998 y gracias a las pruebas demostradas con el ADN se supo que todos los cadáveres encontrados pertenecían a la familia imperial. Los siete componentes eran sin dudarlo, el Zar Nicolás II, su esposa y todos sus hijos. Para la confirmación pidieron muestras de ADN a diferentes miembros de la realeza europea más cercana a los Romanov, a miembros de las casas reales danesa, británica y a la griega Se cree que también a los duques alemanes de Essen.